martes, 3 de agosto de 2010

Xoloth.. Capitulo segundo

El Padre mirando a sus hijos muy agitados les dijo:
-Porque tan tarde chicos, no saben lo peligroso de las calles, estaba a punto de ir por ustedes; pero los chicos no le dieron oportunidad de decirles más, inmediatamente le dijeron a su padre.
-¡Nos persigue Papa, escóndete!; le dijo Gerardo el mayor.
-¿Qué, Quien?
-Rojo viene para acá, le dijo Raúl, en eso la pequeña grito emocionada,
-¡aquí esta!, todos voltearon al mismo tiempo hacia la ella, y vieron al animal en sus brazos.
-¿Que es eso?, ¿es un perro? Dijo uno de los hermanos.
-Si, dijo la pequeña emocionada, se olvidaron por completo de las palabras del mayor, vieron al perro, pero para asombro de sus padres, el perro carecía del color con el que lo habían llamado, teniendo un tamaño normal al de cualquier perro.
-Pero que demonios, ¿como es que…? Antes de que el padre terminara la frase, golpearon fuertemente la puerta.
-PUM, PUM, PUM, era un hombre, con una voz gruesa les grito: Abran, se que están ahí...
Corriendo todos, por todas partes como cuando enciendes la luz, y un montón de cucarachas corren a esconderse, (reacción natural, en todo ser vivo), el padre pregunto al mayor.
-¿Porque Rojo me busca?
-Vimos cuando te quito el dinero, lo seguimos y se lo quitamos, por eso nos persigue.
-Si papa, fue fantástico, debiste haber visto su rostro; le dijo Ernesto.
-¿Y porque a mi?
-Porque dijo que vendría a reclamarte.
-Chicos porque hacen eso.
-Lo sentimos, solo que no queremos que te extorsione mas.
En eso su mujer le dijo: -ahora vera ese Rojo, se las vera conmigo; pero Alfonso tomándola del brazo le dijo:
-No Amelia yo lo haré, con voz tranquila dirigiéndose a la familia y muy asustado les dijo:
-Tranquilos todos, y por favor, escóndanse; se dispuso a abrir la puerta, que parecía que caería con un golpe mas.
Al abrir la puerta, estaba la figura imponente de Rojo, un hombre de color alto, muy fornido, bien vestido que le había quitado todo el dinero robado, entraba en la casa.
Con voz temblorosa y demasiado asustado retrocediendo hasta la mitad de la habitación
-Déjame explicarte, no es lo que parece, yo no tengo nada que ver;…
Rojo tomo a Alfonso por su ropa levantándolo de puntas sobre sus pies y le dijo:
-Tus hijos tomaron algo que es mío, y lo quiero de vuelta.
-Lo se, mas bien no lo se, p-p-pero l-lo tendrás; dijo tartamudeando.
Sin darle oportunidad de decir otra palabra, sintió una humedad en uno de sus zapatos.
El cachorro rojo estaba haciendo pis en el.
-¡Pero que demonios! Exclamo enojado, pateando al cachorro arrojándolo lo más lejos posible,
-Nooo!.. Grito la pequeña Alex, saliendo de su escondite.
Rojo de nueva cuenta amenazo al hombre que estaba extorsionando.
-¡Ahora será el doble de lo acordado, o estarás pidiendo limosna en las esquinas con las piernas rotas!
Alfonso solo decía: -yo, yo, yo.
Todos retrocedieron muy asombrados, el hombre Rojo estaba a punto de gritar mas cosas cuando en eso escucho un rugido muy fuerte detrás de el, en eso dijo Alex.
-Oh, oh, lo haz hecho enfadar.
Sin voltear Rojo le dijo al hombrecito.
-No me digas, un perro, ¿pretendías asustarme con el pedazo de perro que tienes?
Alfonso le dijo, -de hecho no es mío es de mi hija.
Soltándolo y dando media vuelta, vio a un perro de un gran tamaño de color rojo, con un aspecto realmente aterrador, Rojo dijo:
-De donde crees que saliste perro, no te atrevas a retarme.
Alfonso estaba sorprendido, era el mismo cachorro, pero su color rojo era más intenso y del tamaño dos veces más grande que Alex su pequeña hija.
Perro y hombre se miraron, fijamente uno al otro; era el reto de la mirada*.

*Reto de la mirada: se trata de que si miras a un perro fijamente a los ojos, el primero que baje la mirada, se impone al otro que la sostiene; parece ridículo, pero funciona.

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